martes, 7 de abril de 2026

El Espíritu del Bosque tiene un mapa (poética)

Abril en Tracura.
La humedad sube, la temperatura cae
el bosque de la Araucanía respira.

Esa noche de abril,
el día se apagó de un golpe.
Dormir no fue cerrar los ojos
fue cruzar un umbral.
El aire espeso
saturado de esporas invisibles.

La carne de los hongos
el bosque me respiró
en los márgenes y la energía febril
parecía flotar
en el ambiente afiebrado.

La luna se filtró entre los árboles
arrastrado al centro
Caí al piso, la carne comenzó a hablar. 

Catarsis plástica, movimientos coherentes y perfectos,
danza moderna cruda, transparente y auténtica.
transpiraba el agua del bosque
la multitud me rodeaba,
juntando las manos para venerar ese exorcismo físico.

El viaje alucinógeno desdibujó los límites de la materia.
Caí por escaleras invisibles en medio de la maleza.
Tres perros en una cuneta amagaron con morder mi mano
antes de volverse dóciles.

A la mañana siguiente, el bosque seguía ahí,
silencioso.
Las setas continuaban su trabajo bajo la hojarasca.
Esa noche comprendí que, cuando el micelio despierta,
la frontera entre la vigilia y el delirio desaparece
el inconsciente emerge y la tierra te lee.

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