La llamé no soporté más y la llamé
me había propuesto el silencio
la llamada me ganó.
Ganaron las ganas de saber de su voz
de como suena su fuerza en mi cuerpo
que dormía y usted despertó.
Luego ya me vine a la nieve
a la fría y hermosa montaña.
Siempre me hallarás
en el inimitable timbre de tu voz.

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