Así me sale la poesía, como respirar cuando tengo algo así de potente que decir.
Recuerdo que por allá en 1999 te escribía largos chats en Messenger, llenos, llenos de ilusión. ¡Qué manera de ensoñar con usted! Recuerdo que me podía llegar a desintegrar, a diluir en la posibilidad de estar con usted, de arrancarle un beso cuando la iba a dejar al metro o cuando me subía al metro y te iba a dejar a la micro en Estación Central, o en alguna calle allí en Seminario.
¡Qué nos reíamos! Y te pedía que me regalaras unos minutos más. Siempre faltaba tiempo, siempre era tan mínimo el espacio, pero era mágico. Nunca en mi vida sentí más enamoramiento que en esos días.
"¡Ayyyy, la rusia!", decía. "Ayyyy, la rusia... me tiene enfermo, loco, desorientado. La amo con locura", decía luego que te ibas. Tomabas la micro y el metro, y eso decía.
Y así... doy gracias a la vida. He sido un afortunado. Imagínate, hasta vivimos juntos, hicimos muchas veces el amor. Y ahora pienso, debimos hacerlo más, más y más. Debimos tomar más fotos, debimos tenernos más paciencia. Debimos... o más bien, no estaba yo preparado. No lo sé.
Solo sé agradecer a esta altura. Tranqui, desempacar esos recuerdos sirve para eso, para agradecer.

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