A unos días del incidente,
acompañé a Pedro a la calle Tenderini en busca de un motor de licuadora.
Fue entonces, que vi frente a mí a Tomás Harris
poeta de la "Generación del roneo".
Hace algunos años leí que trabajaba a una cuadra
en la biblioteca nacional.
Todo cuadró.
-Recuerdo Cipango-
Viene justo en dirección a mi el libro con nombre de western.
Mirada larga
profunda, quizá triste.
Intensas jugadas por intensos pasados.
Un señor al cual nadie le viene con cosas como: "hola me encanta tu poesía..."
hubiese sido demasiado poco rudo para un personaje del viejo oeste como el de Cipango.
Sin duda con balas en el cinto
para desenfundar palabras fantasmas.
Sigo caminado y la memoria me lleva a Cipango,
una isla que Marco Polo creía haber visitado, famosa por sus riquezas,
Cristóbal Colón buscó sin encontrar.
*(...)
Y al final
lo que vino
fue el oro
la espada
y la cruz
y las tierras que eran baldíos
con sus muertos
y sus despojos
y los mismos
muertos de mil novecientos setenta y tres
y las mismas
tierras que son baldíos
donde los cuerpos se deslizan
como barcos fantasmas.
(...) y el viaje a ningún sitio
siempre regresa a su lugar
a la calle Orompello
y a las ruinas
de Cipango
a las huellas de lo que fue
y ya no está
a la memoria que se pudre
y a la lluvia que lava los signos*
*Extracto del poema "Cipango" de Tomás Harris, publicado en 1996

1 comentario:
Qué piedras!
Pedro
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