El karma no era un rayo cayendo del cielo. Era esto. Este silencio. El eco estático de un disco que ya no tiene música para tocar. Has vuelto a poner música para tocar para enteder
Todo está en la mesa, tenemos completa conciencia de lo que somos, podemos sentir frío o calor... y sabemos qué tenemos y convivimos con más de un gobierno interno y sabemos y luchamos y amamos a los gobiernos de los que amamos. Así como, las ciudades donde amamos.
Y luego; cuando llega la nocha, el ejercicio de despertar todas las mañanas.
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