A veces llega como un calor sofocante
y me recuerda que, aunque por edad pude ser su padrino,
la realidad impuso otra fauna.
Ella es un caballo y yo una lechuza inspirada
observando peces con pies.
Al final, lo único que importa
es aquella pluma mía que se trenzó con la suya
y que hoy, lejos nosotros,
trenzadas en debate,
escapando juntas del fuego y del olvido.
lunes, 29 de diciembre de 2025
Me pregunto qué será de Carolina.
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